«Radiografía del sector de la seguridad electrónica» por Manel Olivé
La seguridad electrónica es uno de los sectores tecnológicos con mayor crecimiento en los últimos años. La expansión de la videovigilancia, el control de accesos o las soluciones IoT para edificios inteligentes ha impulsado un mercado cada vez más global y exigente desde el punto de vista logístico.

 

Para entender mejor los retos de este sector, hablamos con Manel Olivè, responsable de Logística de By Demes, que nos ofrece su visión sobre los desafíos operativos, la internacionalización y el papel del transporte en la distribución de tecnología de alto valor.

 

Pregunta: Manel, antes de entrar en materia, ¿nos hablas un poco de ti y de tu trayectoria?

Manel Olivé: Me considero un gestor de operaciones curtido en entornos de alta exigencia donde el error no tiene margen. Mi trayectoria es una mezcla interesante: pasé por el sector textil en Vanity Fair, donde aprendí que la excelencia en la entrega es parte de la imagen de marca, y por la tecnología de consumo en Hama Technics, que fue una verdadera escuela de capilaridad y gestión de miles de referencias.

Ese bagaje me ha especializado en lo que más me apasiona: la implantación de mejoras estructurales. No entiendo la logística como el simple movimiento de cajas, sino como el diseño de procesos que hagan a la compañía más rentable y ágil. En By Demes, mi reto es que la cadena de suministro sea tan robusta y avanzada como la propia tecnología que distribuimos.

 

P.: La tecnología de seguridad está cada vez más presente en muchos sectores como retail, infraestructuras críticas o transporte. Desde tu experiencia, ¿cómo describirías la evolución del sector en los últimos años? ¿Qué tendencias están impulsando actualmente el crecimiento de este mercado?

M.O.: El sector ha dejado de ser «analógico» para ser puro dato. Ya no hablamos de instalar una cámara, sino de integrar un nodo inteligente en una red. La tendencia es la convergencia absoluta: IA aplicada al vídeo, dispositivos IoT que toman decisiones de forma autónoma y, sobre todo, una obsesión necesaria por la ciberseguridad. Esto nos obliga a ser extremadamente rápidos; el ciclo de vida de los productos se ha acortado y la demanda es mucho más técnica y volátil que hace cinco años.

 

P.: ¿Cuáles son los principales desafíos en el transporte de tecnología de alto valor?

M.O.: En este segmento, el precio del transporte es secundario frente a la fiabilidad y la trazabilidad. Movemos mercancía sensible, tanto por valor económico como por delicadeza técnica. El mayor desafío es garantizar que la cadena de custodia sea impecable. Cuando eliges un partner logístico, buscas seguridad y, sobre todo, capacidad de respuesta. Si surge una incidencia en una exportación a un proyecto crítico, necesito un socio que tome decisiones en minutos, no que me abra un ticket de soporte.

 

P.: En una empresa distribuidora como By Demes, ¿qué papel juega la logística en la experiencia que recibe el cliente final?

M.O.: Es determinante. Puedes tener al mejor equipo comercial y la tecnología más puntera, pero si el pedido llega tarde o incompleto, el servicio es un fracaso. En By Demes vemos la logística como la fase final de la venta. Una entrega perfecta y en tiempo récord es lo que realmente genera confianza en el instalador o en la empresa de seguridad que depende de nosotros para cumplir sus propios plazos.

 

P.: ¿Cuáles son los retos de gestionar un catálogo tan amplio y garantizar disponibilidad?

M.O.: El reto es no morir por exceso de stock ni por falta de él. Gestionar miles de referencias exige una ingeniería de inventario muy fina. Aplicamos analítica para predecir la rotación y evitar la obsolescencia, que en tecnología es un riesgo constante. Además, el picking debe ser milimétrico; en nuestro almacén, dos productos pueden parecer idénticos visualmente, pero tener especificaciones técnicas opuestas. El control debe ser total.

 

P.: By Demes opera en distintos mercados internacionales. ¿Qué importancia tiene para vosotros contar con una red de transporte internacional eficiente?

M.O.: Es nuestra columna vertebral para el crecimiento. No nos limitamos a un mercado local; operamos en un escenario global donde las fronteras no deben ser un freno. Contar con una red eficiente nos permite estandarizar nuestro nivel de servicio: el cliente de París o de Oslo tiene que recibir su pedido con la misma agilidad que el de Barcelona. Sin esa capilaridad internacional, no seríamos el referente que somos hoy.

 

P.: ¿Qué cambios tecnológicos están impactando más en vuestra operativa?

M.O.: Más allá del ruido mediático con ciertas tecnologías, lo que de verdad nos mueve la aguja es la integración total de sistemas. Tener el SGA (Sistema de Gestión de Almacén) conectado en tiempo real con las APIs de los transportistas y con nuestro ERP nos da una visibilidad que antes era impensable. La digitalización nos permite automatizar lo rutinario para que el equipo pueda centrarse en resolver las excepciones, que es donde realmente se aporta valor.

 

P.: Para terminar, ¿cómo imaginas la logística del sector en los próximos años?

M.O.: La veo mucho más predictiva. El Big Data nos va a permitir anticiparnos al pedido antes de que el cliente lo realice. También habrá un giro inevitable hacia la sostenibilidad real: optimización de rutas para reducir emisiones y embalajes más inteligentes. En definitiva, la logística dejará de ser un departamento de soporte para consolidarse como el corazón estratégico de las empresas tecnológicas.

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